La ciudad de Mar del Plata fue el epicentro de un acontecimiento histórico para la profesión con la realización del Congreso Catastral del Bicentenario, encuentro organizado en el marco de los 200 años de la fundación del Departamento General de Topografía y Estadística (1826-2026), organismo fundacional de la cartografía, mensura y ordenamiento territorial de la Argentina.

A lo largo de intensas jornadas de trabajo, más de 800 inscriptos, referentes de colegios profesionales provinciales, directores de catastros, docentes y expositores de diversas disciplinas protagonizaron debates cruciales articulados en torno a ejes técnicos y normativos clave:

  • Agrimensura Legal y Seguridad Jurídica: Se profundizó en los actos de mensura y los planos como documentos jurídicos fundamentales, analizando la determinación de límites, la publicidad registral y el valor irremplazable del estado parcelario como garantía del derecho de propiedad y la paz social.

  • Conjuntos Inmobiliarios y Nuevas Formas de Ocupación: Se debatió la aplicación del régimen de propiedad horizontal especial (Ley 26.994), las adecuaciones de urbanizaciones preexistentes y el rol del agrimensor en la correcta delimitación de unidades privativas y espacios comunes, articulando la técnica catastral con el planeamiento urbano.

  • Modernización Catastral y Tecnologías Geoespaciales: La integración de Sistemas de Información Geográfica (SIG), Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE), valuación fiscal equitativa y nuevas herramientas de relevamiento territorial para la toma de decisiones públicas.

La masiva presencia y la calidad de las ponencias ratificaron el protagonismo de la Agrimensura en la agenda pública nacional. FADA acompañó activamente esta conmemoración que no solo repasó dos siglos de historia y tradición técnica, sino que sentó bases sólidas para los desafíos del catastro moderno, digital e interdisciplinario. Estos espacios de intercambio institucional nos permiten visibilizar y reafirmar el rol estructural de nuestra profesión: el Agrimensor no ayuda en el proceso de regularización dominial, sino que es parte del mismo. Cada paso de este proceso requiere, desde sus mismos cimientos, de nuestro conocimiento técnico para garantizar el derecho territorial.